Lecciones
postsoviéticas
para un
siglo postamericano
Dmitry Orlov 2005
Traducción Nobody,
Chungalin y G. Tobar
Conclusión
Aunque
la conclusión básica y obvia es que los Estados Unidos están peor preparados
para el colapso económico de lo que lo estuvo Rusia, y que lo pasarán peor que Rusia,
hay algunas facetas culturales en Estados Unidos que no son tan inútiles. Para
cerrar con una nota optimista mencionaré tres de ellas. No voy a decir nada
particularmente original, así que si quieres puedes silbar tu melodía favorita mientras
lees esto.
Primero,
y quizás lo más sorprendente, es que los estadounidenses crían a comunistas mejores
de lo que los rusos nunca fueron o se preocuparon de intentar ser. Son muy
buenos haciendo vida comunitaria, se dan muchas situaciones de compañerismo
sano y estable que compensan sus débiles, alienadas o inexistentes familias.
Estas situaciones de compañerismo pueden ser escalables a comunidades del tipo de
las aldeas autogestionadas. El comunismo (obviamente bajo un nombre más
digerible) tiene mucho más sentido, en un ambiente inestable y escaso de
recursos, que el individualismo. Donde cualquier ruso se encogería ante tal
idea, porque remueve las todavía frescas memorias del experimento soviético de colectivizaciones
y vida comunal forzosas, los americanos mantienen una reserva de espíritu
comunal y mentalidad cívica.
Segundo,
siguen habiendo decencia básica y amabilidad, por lo menos en parte de la
sociedad americana, que en cambio fueron destruidas en Rusia durante el curso
de la historia soviética. Se siente un impulso altruista a ayudar a los
extraños y orgullo por ser útil a los demás. Los americanos son culturalmente
homogéneos y la mayor barrera entre ellos es el miedo y la alienación provocada
por sus condiciones de vida segregadas en base a etnias y clases sociales.
Por
último, oculto tras la parafernalia chovinista hortera de las banderitas y las
pegatinas, subyace un orgullo nacional sereno que, si se acciona, puede generar
una gran moral y resultados. Los americanos no van a querer simplemente sucumbir
ante las circunstancias. Puesto que muchos de ellos carecen de una buena
comprensión del problema de su país, sus esfuerzos para mitigarlo puede que
resulten vanos, pero queda fuera de toda duda que pondrán un valiente empeño,
porque esto, después de todo, es América.
[NdT: ¿España —cambie por su país si
procede— se parece más a URSS o a EEUU? ¿Su país se convertirá en otra Rusia o
en un nuevo Balcanes? Si no lo ha hecho ya, hágase estas preguntas,
probablemente valga la pena para hacerse una idea de lo que pueda llegar a
ocurrir en nuestro entorno cuando ya no sepamos hacer crecer más los límites
económicos (de recursos, principalmente energéticos) y lo que uno debe hacer
para empezar a preparase, sobre todo mentalmente, que es de lo poco que se
puede hacer a nivel personal. Informar a la gente de estos aspectos también
puede ser crucial para todos.]