REFLEXIONES SOBRE SOSTENBILIDAD,

         

 

 

REFLEXIONES SOBRE SOSTENIBILIDAD,

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN

Y MEDIO AMBIENTE

2006

 

Profesor Albert Allen Bartlett

 

también en formatos

.pdf y MSWord

 

Revisión acortada de la versión impresa

 

Fue publicada por primera vez en

Population & Environment, Vol.16, nº 1, (9 de 1994), Págs. 5 a 35

Editor: Dr. Virginia Abernethy, AA-2206 MCN, Department of Psychiatry,

Vanderbilt University Medical School, Nashville, TN, 37232

(615) 322-6608    FAX(615)343-8639

 

A petición del editor, esta versión revisada fue publicada en

Renewable Resources Journal, Vol. 15, No. 4, invierno 1997-98, Págs. 6-23

Renewable Natural Resources Foundation, 5430

Grosvenor Lane, Bethesda, MD, 20814

(301) 493-9101    FAX (301) 493-6148

 

A petición del editor, esta versión revisada fue publicada en

Focus, Vol. 9, nº 1, 1999, Págs. 49-68

Carrying Capacity Network, 2000 P Street, NW, Washington D.C. 20036-4548

(202) 296-4609      ccn@us.net

 

Por invitación del editor, esta revisión fue republicada en la antología

“Getting to the Source; Readings on Sustainable Values,”

William Ross McCluney, Editor; SunPine Press, Cape Canaveral, Florida, 2004

Recogido en capítulo 16 que contiene el título adicional “The Great Challenge.” 

Págs. 165-205

 

 

 

Traducido por Gabriel Tobar

26-3-2007

gtobar@ono.com

Ni Nuclear Ni Otras, Gracias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INDICE

 

Síntesis

Introducción

El significado de sostenibilidad

El uso del término “sostenible”

Sostenibilidad

Capacidad de carga

La última palabra en capacidad de carga en la Tierra

Población y la Agencia de Protección Medioambiental

La Marginalización de Malthus

El problema de población peor del mundo

El crecimiento demográfico nunca paga lo consumido

Pseudosoluciones: gestión del crecimiento, crecimiento inteligente

Pseudosoluciones: planificación territorial

Guerra y Paz

Leyes relativas a la sostenibilidad

Dos postulados de Thomas Malthus

Los tres teoremas de Boulding

Leyes de la sostenibilidad

¿Y qué dirección tomamos?

Boulding acerca de Malthus

Un pensamiento acerca del futuro

Reconocimientos

Referencias bibliográficas

 

 

 

 

 

 

SÍNTESIS

       

        Los términos “sostenible” y “sostenibilidad” (o “sustentable” y “sustentabilidad”) son usados popularmente para describir una amplia variedad de actividades que generalmente son merecedoras de aplauso, en cuanto a lo ecológico que comportan, pero que muchas veces pueden no ser sostenibles en absoluto.

 

Un examen de los informes principales revela contradicciones en el uso de esos términos. Se intenta dar aquí una firme y clara definición del concepto de sostenibilidad y trasladar la definición a una serie de leyes que, se espera, clarificarán las implicaciones lógicas de la sostenibilidad. Las leyes deberían permitirnos leer publicaciones sobre sostenibilidad y decidir si la publicación busca iluminarnos o confundirnos.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En los años 80 empezó a resultarle evidente a la gente reflexiva que los crecimientos de la población, de la pobreza, de la degradación medioambiental, y de la escasez de recursos aumentaban en unos ratios que no podrían ser sostenidos mucho tiempo más. Quizás la más prominente, de entre las publicaciones que identificaron estos problemas en términos cuantitativos y que proveyeron extrapolaciones a futuro, fue el libro Los Límites del Crecimiento (Meadows y otros, 1972) que simultáneamente evocó admiración y consternación. La consternación provino de esos tradicionales grupos que por todo el mundo aclaman que “el crecimiento es bueno”. Con premura, casi urgencia, se dieron a la refutación de tal idea, impulsados quizás por el pensamiento de que el mensaje de Los Límites era demasiado terrible como para ser cierto. (Cole y otros 1973)

 

Aún con el mensaje de Los Límites diluyéndose en el tiempo, el concepto de límites se tornó una creciente realidad con la que la gente tuvo que lidiar. Tal vez en una tentativa de contrarrestar o desviar el mensaje de Los Límites, la palabra “sostenible” empezó a surgir como un adjetivo que modificaba términos comunes. La palabra resultó la degradación del concepto “producción sostenida” que es usado en agricultura y silvicultura cuando una empresa es conducida de tal manera que podría sostener su producción indefinidamente, de manera que esta explotación maderera es sostenible en el tiempo. El uso del nuevo término “sostenible” proveyó de confort y seguridad a quienes pudieran haberse llegado a preguntar en algún momento por la posibilidad de la existencia de límites. Rápidamente la palabra pasó a aplicarse en muchas áreas y con un significado mucho menos preciso y así, por ejemplo, con pocos cambios visibles, “desarrollo” se convirtió en “desarrollo sostenible”, etc.

 

Uno llega a ver líderes políticos usando el término “sostenible” a la hora de describir sus metas o cómo trabajaron duro para crear más empleos, o para incrementar la población y para incrementar el consumo de energía y de recursos. A lo Alicia en el País de las Maravillas, y sin ningún respeto por el rigor o la consistencia, “sostenibilidad” parece haber sido redefinido flexiblemente para ajustarse a una gran variedad de deseos y conveniencias.

 

 

 

EL SIGNIFICADO DE SOSTENIBILIDAD

 

Primero, tenemos que aceptar la idea de que sostenible, sustentable, debe dar a entender “por largo período de tiempo, no especificado.”     

 

Segundo, debemos reconocer el hecho matemático de que crecimiento continuo (un porcentaje fijo anual) resulta en enormes cantidades en períodos modestos de tiempo. Por ejemplo, una población de 10.000 habitantes creciendo un 7% al año resultaría en una población de 10.000.000 en solamente 100 años (Bartlett 1978)

 

De estas dos afirmaciones se puede extraer que el término “crecimiento sostenible” implica “aumentar sin fin”. Esto significa que lo que está en crecimiento tenderá a un tamaño infinito. El tamaño finito de los recursos, los ecosistemas, el medio ambiente y la Tierra llevan a la más fundamental de las verdades en cuanto a la sostenibilidad:

 

Cuando se aplica a cosas materiales,

el término “crecimiento sostenible” es un oxímoron.

 

(Es posible mantener un crecimiento sostenible de cosas no materiales, como la inflación)

 

Daly ha apuntado que el “desarrollo sostenible” podría ser posible si se reciclaran al máximo nivel posible los materiales y si no hubiera crecimiento en los consumos materiales de la economía. (Daly 1994)

 

 

 

EL USO DEL TÉRMINO “SOSTENIBLE”

       

Una sincera preocupación por el futuro es ciertamente el factor que motiva a muchos de aquellos que hacen uso frecuente de la palabra “sostenible”. Pero hay casos en los que uno sospecha que la palabra es usada despreocupadamente, casi pensaríamos que existe la creencia de que el uso frecuente del adjetivo “sostenible” es suficiente para crear una sociedad sostenible.

 

“Sostenibilidad” está de moda. Centros universitarios y organizaciones profesionales se han apresurado a usar la palabra “sostenible” como parte prominente de sus nombres. En algunas ocasiones, estos lavados de cara bien podrían ser ilustrativos de lo que se podría llamar la “Escuela Willie Sutton de Investigación en Liderazgo” (nota del traductor: Willie Sutton era un famoso ladrón de bancos)

 

        Durante años, se habían llevado a cabo muchos estudios sobre las posibles maneras de mejorar la eficiencia con que la energía es usada en nuestra sociedad. Sobre estos estudios ha aparecido un nuevo lustre al referirse a ellos ahora como estudios sobre “el uso sostenible de la energía”.

 

El término “crecimiento sostenible” es usado por nuestros líderes políticos aun cuando el término es claramente un oxímoron. En un informe reciente de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (U.S. Environmental Protection Agency, EPA por sus siglas en inglés) se puede leer:

 

El Presidente Clinton y el Vicepresidente Gore escribieron en “La gente ante todo”, “Nosotros renovaremos el compromiso de América de dejar a nuestros niños una nación mejor… una nación cuyo aire, agua y tierra estén intactos, cuya belleza natural no esté cercenada, y cuyo liderazgo en el crecimiento sostenible global sea insuperable.” (EPA 1993)

 

Incluso encontramos a un científico escribiendo sobre “crecimiento sostenible”

 

…la discusión se ha centrado en los factores que determinarán (un) nivel de crecimiento sostenible de la producción agrícola. (Abelson 1990)

 

        Así nos encontramos con un espectro de usos para el término “sostenible”. En un extremo del espectro el término es usado con precisión por gente que introduce nuevos conceptos como consecuencia de haber pensado profundamente sobre el futuro de la raza humana a largo plazo. En el centro del espectro, el término es simplemente añadido como un modificador de los nombres y títulos de estudios “altamente beneficiosos para la eficiencia, etc.” que ya habían sido elaborados hacía años. Cerca del otro extremo del rango el término es usado como placebo. En algunos casos el término puede ser usado mecánicamente y sin sentido (o posiblemente con la intención de engañar) con la idea de arrojar esperanzas sobre la continuidad de actividades que podrían no ser capaces de continuar por períodos muy largos de tiempo. En lo más extremo de este lado del espectro podemos ver cómo el término es usado de manera que resulta falaz.

 

        Estudiemos el uso del término “sostenible” (nota del traductor: sostenible o sustentable son dos traducciones para la misma palabra inglesa: “sustainable”) en algunos renombrados informes medioambientales.

 

 

 

SOSTENIBILIDAD

 

        Los términos “sostenible” y “sostenibilidad” ingresan en el léxico popular en los años 80, cuando los nuevos medios informativos electrónicos hacen aumentar la conciencia entre la gente sobre los crecientes problemas globales de superpoblación, escasez de agua, hambrunas y degradación ambiental que habían sido el tema sobre el que había girado Los Límites del Crecimiento (Meadows y otros, 1972) a principio de los años 70.

 

        Aumenta considerablemente la reflexión después con la publicación del informe de la Comisión Mundial de Naciones Unidas para el Medioambiente y el Desarrollo sobre el Informe Brundtland, al que se llama originalmente Nuestro Futuro Común (Our Common Future, Brundtland 1987)

 

        Con tristes y gráficos detalles, el Informe Brundtland  presenta ante el lector los enormes problemas y sufrimientos que están siendo experimentados con creciente intensidad diariamente por el mundo subdesarrollado. En la introducción, antes de que hubiera definición alguna de “sostenibilidad”, se encontraba la señal de alarma:

 

Lo que se necesita ahora es una nueva era de crecimiento económico, crecimiento que sea vigoroso y a la vez social y ambientalmente sostenible. (Pag.2 -nota del traductor: las referencias a las páginas del Informe Brundtland son sobre la versión original-)

 

Uno llega a quedarse mudo por el hecho de que aquí hay una llamada a un “crecimiento económico” supuestamente “sostenible”. Uno no puede hacer menos que preguntarse si es posible conseguir un incremento en la actividad económica (crecimiento) sin obtener un incremento en los consumos de recursos no renovables. Y si lo es, cabría preguntarse también bajo qué condiciones puede esto ocurrir. Y ¿estamos moviéndonos en esa dirección hoy día? ¿Qué se pretende dar a entender con los confusos y amorfos términos “socialmente sostenible” y “(medio)ambientalmente sostenible”?

 

Tal como hemos visto, estos dos conceptos, “crecimiento” y “sostenible” están en conflicto uno con otro, aunque el Informe Brundtland clame por ambos. La añadidura de palabras como “vigoroso” o “robusto” parecería implicar “rápidamente”, pero si esa es la intención entonces simplemente agrava el conflicto.

 

Pocas páginas más adelante en el Informe podemos leer:

 

Este desarrollo sostenible solo puede ser alcanzado si población y crecimiento están en armonía con el siempre cambiante potencial productivo de los ecosistemas (pag. 9)

 

Aquí uno ya se siente algo incómodo. “Población y crecimiento” están vagamente identificados como partes del problema, pero no podemos saber a qué se refiere la Comisión con la frase “en armonía con…”. Puede significar cualquier cosa. En la página 11 la Comisión reconoce que el crecimiento de la población es un serio problema, pero allí:

 

El tema no es solamente el número de personas, sino la relación de ese número de personas con los recursos disponibles. Pasos urgentes son necesarios para limitar las tasas extremadas de crecimiento poblacional.

 

La sugerencia que “el problema no es solamente el número de personas” es alarmante. La negación de la importancia de la cantidad ha resultado ser el centro de muchos de los programas que lidian con la sostenibilidad.

 

Ni “limitar” ni “extremadas” se definen, y así la frase da la impresión de que la mayoría de crecimientos son aceptables y que solamente las indefinidas “tasas extremadas de crecimiento poblacional” deberían someterse a un también indefinido proceso de limitación. En la página 15 leemos que:

 

Una vía energética segura, medioambientalmente responsable y económicamente viable, que sustente el progreso humano en el futuro, es claramente imperativa.

 

Aquí vemos el reconocimiento de que la energía es un problema importante cara al futuro, aunque no vemos reconocimiento alguno de las enormes dificultades técnicas y económicas que razonablemente se pueden esperar hallar en la búsqueda de una “vía energética segura, medioambientalmente responsable y económicamente viable”. El Informe reconoce implícitamente que “sostenible” tiene que significar “para todo el futuro”.

 

        A medida que los autores del Informe buscan soluciones, piden grandes esfuerzos en apoyo de “desarrollo sostenible”. La definición de “desarrollo sostenible” del Informe ha sido usada por otros ampliamente. Aparece en la primera frase del capítulo 2, Pág. 43:

 

Desarrollo sostenible es desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de que futuras generaciones satisfagan sus propias necesidades.

 

Esta definición, añadida a la frase anterior de “que sustente el progreso humano en el futuro”, es crucial para la comprensión del término “desarrollo sostenible”.

 

Desafortunadamente, la definición no da la más mínima pista sobre el curso de las acciones que se podrían llevar a cabo para satisfacer las necesidades del presente pero que, haciendo eso, no limitaran la habilidad de las próximas generaciones, a través de un largo futuro, de satisfacer sus propias necesidades.

 

        La Comisión reconoce que hay un conflicto entre crecimiento de la población y desarrollo (pag 44):

 

Un incremento poblacional puede aumentar la presión sobre los recursos y ralentizar la mejora de calidad de vida en áreas donde la pobreza sea generalizada. Puesto que el problema no es meramente la cantidad de población sino la distribución de recursos, el desarrollo sostenible solamente se puede llevar a cabo en armonía con el siempre cambiante potencial productivo de los ecosistemas.

 

¿Quiere realmente decir la Comisión que (un incremento poblacional) ralentiza la mejora de calidad de vida solamente “en áreas donde la pobreza sea generalizada”? Esta sentencia recita nuevamente la políticamente correcta suposición “el problema no es solamente el número de personas”. La Comisión traslada la culpa del problema a una presunta falta en la distribución de los recursos. La Comisión habla entonces de “desarrollo demográfico”, sea lo que sea lo que signifique esto, que tiene que estar “en armonía con…”, sea lo que sea lo que signifique esto otro. Si uno acepta los informes sobre el declive de “el potencial productivo global de los ecosistemas” a causa de la deforestación, la erosión de los suelos fértiles, la contaminación, etc., (Kendall y Pimentel 1994), entonces “en armonía con…” podría fácilmente significar que la población también tendría que declinar. Pero la Comisión bien se ocupa de no sugerir la necesidad de un declive demográfico.

 

Estas citas son bien representativas de la vaguedad y la incongruencia de los mensajes de este importante informe. Mientras el Informe trata de atacar varios problemas severos globales, claramente tiende a marginar el rol del tamaño poblacional como agente causante de estos severos problemas globales.

 

El discurso sobre “sostenibilidad” de la Comisión del Informe Brundtland es a la vez optimista y vago. La Comisión probablemente creyó que, para ser aceptable, el discurso debería ser optimista, pero enfrentando tales hechos era necesario ser vago y contradictorio para no parecer pesimista.

 

 

 

CAPACIDAD DE CARGA

 

El término “capacidad de carga”, bien conocido por los ecólogos (nota del traductor: en el original en inglés ecologist) también ha recobrado popularidad recientemente. “Se refiere al límite de seres humanos que la Tierra puede sustentar en el largo plazo sin dañar el medio ambiente”. (Giampietro y otros 1992)

 

El concepto de capacidad de carga es el eje de la discusión sobre crecimiento poblacional. El concepto ha sido examinado por Cohen en el libro ¿Cuánta gente puede mantener la Tierra? (“How Many People can the Earth Support?” Cohen 1995). Cohen hace un concienzudo análisis de varias estimaciones anteriores de la capacidad de carga de la Tierra y concluye que no es posible decir cuánta gente puede sostener la Tierra. Obviamente ello depende del nivel de vida deseado.

 

        No hay ninguna fórmula para calcular la capacidad de carga de la Tierra, incluso para un determinado estándar de vida. Esto significa que cualquier estimación de la capacidad de carga de la Tierra puede ser cuestionada y que ciertamente será ignorada.    

 

Las actividades humanas ya han causado un gran cambio en el medio ambiente global. Se puede observar que (mayo de 1993):

 

…la escala y el ámbito de las actividades humanas han crecido, por primera vez, hasta competir con los procesos naturales que conforman la biosfera y que la mantienen como un lugar donde puede florecer la vida.

 

Muchos hechos certifican esta sentencia. Se estima que entre el 20% y el 40% de la productividad original de la Tierra, proveniente de la fotosíntesis de plantas terrestres y acuáticas, está siendo apropiada por el ser humano.

 

Un impacto en el medio ambiente global de tal magnitud debería ser efectivamente causa de alarma.

 

La conclusión ineludible, inevitable, es que si queremos parar el creciente daño al medio ambiente, como mínimo, debemos parar el crecimiento poblacional.

 

Así que, en lugar de intentar calcular cuánta gente puede sostener la Tierra, deberíamos centrarnos en la pregunta de ¿por qué querríamos tener acaso más crecimiento demográfico? Esto está elegantemente expresado en el siguiente reto:

 

¿Puede usted imaginarse algún problema, a cualquier escala desde microscópica a global, cuya demostrable solución en el largo plazo sea ayudada, favorecida, apoyada por el hecho de tener una población mayor, ya sea a nivel local, estatal, supranacional o global?

 

 

 

LA ÚLTIMA PALABRA EN CAPACIDAD DE CARGA EN LA TIERRA

 

        Incluso teniendo en cuenta que no podemos calcular la capacidad de carga de la Tierra, tenemos un indicador inequívoco de que la población ya ha excedido la capacidad de carga: observamos un calentamiento global, y entonces:

 

Si cualquier fracción del Calentamiento Global observado es culpa de la actividad humana, entonces tenemos una prueba de que la población actual de la Tierra, viviendo como lo hace, es mayor que la capacidad de carga de la Tierra.

 

 

 

POBLACIÓN Y LA AGENCIA DE PROTECCIÓN MEDIOAMBIENTAL

 

La Agencia de Protección Medioambiental de EEUU ha hecho muchas cosas constructivas y beneficiosas. Las políticas, actuaciones y liderazgo de la Agencia son cruciales si tenemos que tener alguna esperanza en lograr una sociedad sustentable, sostenible. En un informe reciente de la Agencia leemos:

 

Visto el incremento, tanto a nivel nacional como internacional, en el interés hacia un desarrollo sostenible el Congreso ha pedido a la EPA que presente un informe sobre sus esfuerzos a la hora de incluir los conceptos del desarrollo sostenible en las operaciones de la Agencia.

 

El Informe (EPA 1993) produce ambos sentimientos, ánimo y angustia. Anima el leer sobre todas las diversas actividades de la Agencia que ayudan a proteger el medio ambiente. Es angustioso buscar vanamente a través del Informe un reconocimiento de que el crecimiento en la población está en la raíz de la mayoría de los problemas con lo que trata de lidiar la Agencia. Mientras el Informe Brundtland dice que el crecimiento de la población no es el problema central, el informe de la EPA evita hacer referencia alguna en este sentido. Al contrario, el informe de la EPA hace solamente unas muy pocas y pequeñas referencias a los problemas que surgen como consecuencia directa del crecimiento de la población.

 

El informe de la EPA habla de una iniciativa que busca el desarrollo sustentable en el Valle Central de California:

 

…donde muchas áreas están experimentando un rápido crecimiento urbanístico y los problemas medioambientales asociados…un mayor énfasis en las prácticas agrícolas sostenibles será el elemento clave en las soluciones a largo plazo de los problemas de esas áreas.

 

¡No hay ninguna vía por la que “un mayor énfasis en las prácticas agrícolas sostenibles” pueda parar el “rápido crecimiento urbanístico” que está destruyendo el suelo rural! Un énfasis en la agricultura no puede resolver el problema. Para resolver el problema uno debe parar el “rápido crecimiento urbanístico” que causa los problemas. Es un sinsentido focalizarse en el desarrollo de unas “prácticas agrícolas sostenibles” cuando la Agencia espera que la agricultura sea desplazada en poco tiempo por el “rápido crecimiento urbanístico”.

 

Esta cita de una pequeña parte del informe de la EPA deja claro que la EPA no entiende el origen de los problemas medioambientales. Aquí hay una agencia que busca resolver problemas causados por el crecimiento poblacional, pero que cuando recomienda soluciones, no menciona parar nada el crecimiento poblacional. ¿Es esto profesionalmente ético?

 

 

 

LA MARGINALIZACIÓN DE MALTHUS

 

Hemos visto cómo los informe nacionales e internacionales distorsionan y marginan la importancia cuantitativa de la aritmética del tamaño y el crecimiento de las poblaciones. El reconocimiento de la importancia de análisis cuantitativos demográficos fue popularizado por primera vez por Thomas Malthus hace doscientos años (Appleman 1976) pero la intencionada marginalización de Malthus continua hoy día en todos los niveles de la sociedad.

 

En un artículo, “Se terminó la explosión demográfica” (The Population Explosion is Over), Ben Wattenberg encuentra un soporte para el título de su artículo en el hecho de que los índices de fertilidad están declinando en algunas partes del mundo. (Wattenberg 1997). La mayoría de los países de Europa mantienen, a 2004, un nulo o negativo crecimiento poblacional, y los índices de fertilidad en partes de Asia han declinado dramáticamente. En lugar de regocijarse por la clara evidencia de que esta tendencia es precisamente en dirección y sentido hacia la sostenibilidad, Wattenberg hace sonar las alarmas a cuento de la escasez de nacimientos, como si este declive del índice de fertilidad requiriera una reversión inmediata.

 

El caso más extremo es el de Julian Simon que aboga por un crecimiento poblacional largamente continuado en el futuro. Escribiendo en el periódico de un importante medio de opinión de Washington DC dice Simon:

 

Tenemos ahora en nuestras manos –actualmente en las librerías- la tecnología para alimentar, vestir y suministrar energía para una población que estuviera en constante crecimiento durante los próximos 7.000 millones de años… incluso si no se adquiriesen conocimientos nuevos... seríamos capaces de incrementar nuestra población por siempre. (Simon 1995)

 

Se ha hecho notar que una Tierra esférica es finita, pero que una Tierra plana puede ser infinita en extensión. Así que si Simon está en lo correcto, debemos estar viviendo en una Tierra plana (Bartlett 1996)

 

 

 

EL PROBLEMA DE POBLACIÓN PEOR DEL MUNDO

 

Haciendo eco de una opinión expresada anteriormente por los Ehrlich (Ehrlich 1992) Bartlett apunta que por culpa del alto índice de consumo de recursos per cápita de EEUU, ¡nosotros en EEUU tenemos el peor problema poblacional! (Bartlett 1997) Muchos americanos piensan que el problema del crecimiento demográfico es un problema solamente de “aquellos” que viven en países subdesarrollados, pero esto sirve solamente para desviar la atención de la dificultad de tratar nuestros propios problemas aquí en EEUU.

 

Es más fácil decirle al vecino que corte su césped que cortar el del jardín de uno mismo.  En atención a otros países sabemos ofrecerles asistencia en planificación familiar si lo solicitan, pero en esos países no tenemos jurisdicción ni responsabilidad directa. En nuestro país tenemos completa jurisdicción y responsabilidad, pero no somos capaces de actuar para resolver nuestro propio problema. En una conferencia en la Universidad de Colorado, el entonces Senador Tim Wirth observó que lo mejor que podría hacer EEUU para ayudar a otros países a parar su crecimiento poblacional era dar ejemplo y parar nuestro propio crecimiento poblacional aquí en EEUU.

 

No puede haber duda alguna sobre la dificultad que tendremos para alcanzar el crecimiento “cero” en la población de EEUU. Un examen de las cifras básicas nos aclara la dificultad. En particular, el crecimiento poblacional tiene “inercia”, que significa que si uno hace un cambio repentino en el índice de fertilidad de una sociedad, el efecto pleno del cambio no se verá realizado hasta que haya fallecido cada una de las personas que entonces vivían. Así pues lleva aproximadamente unos 70 años el ver plenamente los efectos de un cambio en los índices de fertilidad (Bartlett y Lytwak 1995)

       

 

 

EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO NUNCA PAGA LO CONSUMIDO

 

Hay muchas señales esperanzadoras de comunidades de todos los lugares que indican un aumento en la conciencia sobre los problemas locales del continuado crecimiento de la población, gracias a que el crecimiento de la población en nuestras comunidades nunca paga sus consumiciones. Los impuestos y el coste de los servicios deben aumentar para ser capaces de pagar el crecimiento. Añadido a esto nos encontramos con que el crecimiento nos lleva a incrementos en los niveles de congestión, polución y frustración.

 

La prueba palpable de que el crecimiento de la población nunca paga lo que consume se puede ver en las crisis presupuestarias de varios estados de EEUU. Durante los 90 la economía era “saludable”, lo que significa que crecía rápidamente. Si el crecimiento hubiera pagado lo suyo, el gobierno estatal habría acumulado reservas financieras para ayudar a atravesar un declive en la economía nacional. Cuando la economía empezó a declinar coincidiendo con el cambio de siglo, las obligaciones fiscales, que se habían acumulado durante los buenos tiempos, vencieron y no había los fondos necesarios para cubrir las necesidades.

 

Fodor (1999) da muchos y detallados ejemplos de comunidades de todos los Estados Unidos mostrando cómo el crecimiento de la población está muy lejos de pagar lo que consume.

 

La Tragedia de lo Común (Hardin 1968) deja claro que siempre habrá una gran oposición a aquellos programas dirigidos a que el crecimiento de la población pague él mismo sus consumos. Aquellos que sacan provecho del crecimiento usaran sus considerables recursos en convencer a la comunidad de que es ella, la comunidad, quien debe pagar los costes del crecimiento. En nuestras comunidades, hacer que el crecimiento pague por si mismo sus consumos podría ser la mayor herramienta a usar para parar el crecimiento poblacional.